martes, 30 noviembre, 2021

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«Cambiemos fue una coalición electoral que se demostró apta para dar un resultado positivo en dos elecciones consecutivas, fue también una razonable coalición parlamentaria, pero definitivamente no ha sido una coalición de gobierno», dice un artículo publicado por Jesús Rodríguez, uno de los interlocutores activos entre el radicalismo y el PRO.

El economista radical argumentó las razones por las que «la diversidad no impide la coexistencia. Ejemplos: el Frente Amplio en Uruguay. En Chile, la Concertación Democrática y luego la Nueva Mayoría, coalición bajo la cual Michelle Bachelet llegó a la presidencia, albergaban desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista. Nadie pedía a los unos que se hicieran agnósticos o a los otros que se hicieran creyentes. Porque la coexistencia no es de cosmovisiones sino de prioridades políticas para determinados períodos electorales».

Precisamente, ese es el principal reclamo del radicalismo al Gobierno. Dejar de participar como espectadores de las políticas oficiales, para participar en el diseño de la gestión, si Mauricio Macri es reelecto en los comicios generales. Por aquí pasa la discusión áspera de estos días, si se recuerda que el PRO repitió hasta el cansancio que la coalición con la UCR y la Coalición Cívica fue meramente electoral en 2015.

Aquí el artículo completo: